jueves, 18 de julio de 2013

26 de enero


Hoy, cuando el autobús en que viajaba se detuvo, vi por la ventanilla a un hombre joven que me miraba con lasciva e interés intelectual. Me angustió y lo miré colérica pero lo miré de nuevo y allí estaba mirándome.  Cuando el autobús se puso  en marcha asistí asombrada a la apertura de mi rostro que le sonreía hermosamente.  Pero cuando no lo vi más, me subió el llanto y me dije: "otro paraíso perdido".
                                                                                                                                   Alejandra Pizarnik

    Qué pena que nos hayas dejado Alejandra, la poeta que añoraba seres mágicos.  Tú eras uno de ellos. Recorrer tu diario, tus días cargados de una soledad tan sola, van convirtiendo el lenguaje en tu única caricia maternal.  Hay tantos que te quieren en esa ausencia Alejandra, si vieras cómo cuidan tus palabras.
   Aún no he terminado de leer tu diario y la angustia me arrastra hacia un lugar al que no quiero llegar pero hacia allí voy, como si extrañamente supiera que sólo en el último renglón te encontraré.